lunes, febrero 04, 2008

EL MOMENTO GABARDINA

Cuando un hombre se sacude los prejuicios y cadenas que le condicionan, cuando cobra conciencia de sus deseos y empieza a ejecutarlos felizmente, se dice que está en el momento gabardina de su vida. Esta gabardina que viste aunque no la lleve puesta es la gabardina invisible del Humphrey Bogart que todos llevamos dentro; la gabardina del hombre solitario, desengañado y fatal cuya belleza reside en la derrota inevitable.
Muchas son las maneras de alcanzar el momento gabardina en la vida propia, y todas insospechadas. Los caminos de Humphrey Bogart son inescrutables.

Suele ocurrir que uno fume su vida como un cigarrillo negro, musitando maldiciones al fondo de un bar, renegando de su tiempo y de sus contemporáneos, hasta que de repente se abre la puerta y entra Lauren Bacall, que viene de la noche a fumar rubio y echarnos el humo en la cara. Debemos atraparla entre bromas y veras, sentir los pechos latir como dos pájaros cautivos por fin libres. Sólo éso nos convertirá en el Humphrey entero y verdadero, aunque todo termine en los títulos de crédito… o, más probablemente, en el descrédito sin títulos.

Pasarán los años; Lauren Bacall bajará a por tabaco y no volverá, para no envejecer a nuestros ojos; la gabardina, con los puños gastados y el cuello sucio, quedará olvidada en cualquier tintorería de barrio; y las alas del sombrero, húmedas y desmayadas como las alas de un pájaro de mal agüero, descenderán para mojarnos las orejas y empaparnos de melancolía.

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4 Comments:

Blogger tolenti said...

Excelente Vanitas!
No se si lo de la gabardina es aplicable a ambos sexos. Pero yo no renuncio a la gabardina jamas. Siempre hay un momento gabardina que te espera a la vuelta de una esquina.

04/02/08 01:23  
Anonymous Xuan said...

Prosa de saldo. ¿A quién imitas, Vanitas?

09/02/08 17:43  
Anonymous Bogey said...

Qué cursi!

10/02/08 11:12  
Anonymous Flor said...

Es evidente que este post fue escrito en un clímax gabardinesco, como corresponde. Por suerte, mientras los observadores miopes sólo ven títulos, aquellos que aspiramos a la gabardina podemos imaginarnos a Humhrey y a Lauren detrás de la cortina negra fundiéndose en un solo ímpetu gabardinador. Gracias, Vanitas!

11/03/08 19:35  

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